domingo, 10 de abril de 2011

Imaginar.

¿Para qué imaginamos cosas? Evidentemente, podríamos encontrar una razón un poco idealista, y es que lo que no podemos encontrar o realizar en cierto plano por diversas razones, utilizamos mencionado recurso para conseguir un poco de optimismo, para lograr recrear la misma situación con otras condiciones o tal vez las mismas condiciones con otra situación. Siguiendo esta misma rama, nos damos cuenta que constituye a su vez una especie de liberación abstracta: nos vamos al caso común, en el plano material y perecedero un sujeto se encuentra sumergido en problemas de distintas índoles que no hacen más que ahogarlo en la depresión, la capacidad de imaginar entraría en escena para permitirle a dicho sujeto una salida "temporal" de tal plano, ¿pero por qué temporal? claramente hay que establecer la supremacía de un plano sobre otro, de la misma forma en que cierto aspecto o valor adquiere un rango mayor que otro, estableciendo un primer y segundo lugar obligatorio. No me gusta admitirlo ni me gusta repetirlo, el plano imperante es donde ocurren las cosas y el segundo es donde nos escapamos para darle una vuelta a las mismas. Claro, algo en lo que me gusta pensar es en que posiblemente se pueda escoger el orden de preferencia de tales dimensiones, o no nos vamos tan lejos, digamos que no podemos escoger el orden pero que en cualquier momento podemos pasar de uno a otro, como si fuera una especie de botón involuntario que consiga apagar las luces de una habitación y trasladarnos hasta otra iluminada de una forma totalmente distinta. Algo así sucede en el relato "Exilio", por Edmond Hamilton, quien narra el proceso creador por el cual pasó la mente de un hombre hasta que se dio cuenta de que él estaba viviendo en todo eso que imaginó, ¿pasó de un plano a otro? ¿o de verdad lo que imaginamos puede influir indirectamente en la transformación del primer plano? Sé que suena a mucha ficción, pero reflexionar sobre este tema me satisface un poco.

A veces siento que de verdad puedo cambiar de un plano a otro, solo debo dejar de ser para ser de otra manera. De una manera muy distinta, pero, al fin y al cabo, no hay una fórmula que determine la verdadera "vida", o como le quieran llamar, de algo así que aún queda mucho por reflexionar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario