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jueves, 3 de febrero de 2011
¿Existe una luz?
Desde hace mucho tiempo creo que esa "necesidad" de creer en algo fue creada por el mismo hombre, ya que por naturaleza, nos sentimos inferiores y limitados ante las cosas que no conocemos, y por esa razón aparece la imagen de un Dios religioso (para atribuirle la creación de todo lo que nos rodea y los fenómenos que no somos capaces de entender) y la de un Dios social (ese ser llamado Padre comúnmente y que cuyo trabajo no es más que "demostrar" su amor hacia sus hijos); nótese que he establecido las diferencias plasmadas por José Ferrater Mora, autor de uno de los diccionarios de Filosofía más importantes, pero faltaría una distinción más, éste es el Dios filosófico (energía que permite y mueve todas las cosas), y sinceramente es la faceta que me complace un poco más.
Pero lo que quiero resaltar es el problema de la existencia del Dios social, ya que por ende lleva consigo el principio de sumisión y esclavitud. Si existe algo más grande que el ser humano, este último estará obligado a cumplir la voluntad del primero, rebajando su autoestima y regulando su autoridad, simple orden jerárquico. Y algo que es peor, y basándome en un aspecto más sociológico, es la atribución de todo lo desconocido a Dios, ignorando por completo el fin último de las cosas. He allí la razón por la que ningún fanático religioso da su brazo a torcer, y aunque cree que hace bien, se condena a sí mismo a ser un esclavo. Bien dice Nietzsche con la frase "Sed fieles a la Tierra", debemos restaurar nuestro puesto, por encima del hombre no hay nada más.
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