domingo, 13 de marzo de 2011

Análisis: Anarquía - Manuel González Prada

Manuel Gonzales Prada, en uno de sus ensayos titulado La Anarquía intenta arrancar las raíces de aquél fundamento que conlleva a la mala clasificación de aquellos identificados con la doctrina que lleva por título el ensayo. Explica que por muy ilustrados que sean algunos personajes, siempre habrá ese vacío e ignorancia al momento de tratar el tema de la anarquía y sus seguidores, tildándolos generalmente como incivilizados y bárbaros. Ahora bien, el autor remarca que la mayoría, sino todas, las acusaciones dadas a los anarquistas es por el simple hecho de ser distintos, por no pensar como se pensaba en ese entonces, por no pensar como pensaban casi todos.


Sin embargo, Gonzales explica que el ideal anarquista sería “la libertad ilimitada y el mayor bienestar posible del individuo, con la abolición del Estado y la propiedad individual”. Muchos considerarían que una nación sin Estado traería consecuencias inimaginables, desatando el caos y desorden, y si hablaríamos de libertad ilimitada, los deseos de aquellos que solo gustan de hacer daño no serían impedidos de cumplir por nadie. Pero él no ve al hombre como un animal por naturaleza que se come así mismo, de hecho, una sociedad anarquista se puede sostener fácilmente sin el mencionado Estado debido a la bondad inherente del ser humano, y de allí recoge ideas del cristianismo, ya que el anarquista ve a su homologo como a un hermano, como a alguien de su mismo nivel, alguien a quien le deberá justicia, protección y defensa. Y siguiendo esta misma idea, no existiría una clase social que se encuentre por encima de las demás como la que nuestro autor criticaba de su ciudad natal. No habrían religiones, ni leyes, ni nacionalidades, ya que de por sí estás son clasificaciones y marcan diferencias, además, y con la ayuda de una analogía, al anarquista expone que  el esclavo lo es de la misma manera tanto de un monarca como de las leyes positivas. La autoridad conlleva al abuso del poder, y bajo este precepto, lo mejor sería eliminarla, permitiendo que cada quien sea soberano de sí mismo.


Como buen seguidor de las obras de Comte, Gonzales no descarta el positivismo planteado por éste, de hecho, lo acepta. Lo que sí rechaza es la relación humano-Dios por la razón explicada en el párrafo anterior. Explica que la teoría de la evolución de Darwin no justifica la supervivencia del más fuerte, de hecho, justifica la existencia y supervivencia de los más débiles. Concluye entonces su ensayo relacionando la anarquía como una luz en el horizonte, la humanidad trata de alcanzarla desde hace muchísimo tiempo y sin embargo aún le falta mucho por recorrer. Probablemente, la anarquía, como una utopía, solo sirve para caminar.

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.” Eduardo Galeano